ᚢᛁᛏ ᛗᚢᚾᚢᛗ ᚢᛖᚱᚦᚨ ᛖᛁᚾ ᚠᛁᚱᛁᚱ ᛊᛏᚢᛏᚨ ᛖᛁᛚᛁᚠᚨ ᛊᛏᚢᚾᛞ

Dejaré temores viejos, cual templanza de Teseo,
quien en sacras abadías busca el fuego prohibido;
Porque en nombre Lilith se revelará el deseo,
Y en tu lecho por fin libres, no habrá nada cohibido.

 

Mi Ariadna de luz, sabes bien que las palabras tienen poder y crean realidades, por eso es que tardé un poco en responder, para mi es importante elegir bien cada una de ellas, cada frase.

La disrupción
Tu mensaje me conmovió. Perdí la cuenta, no sé cuántas veces lo he escuchado. Amé el tono de tu voz, la manera pausada de hablar, percibí el sentimiento, la energía y hasta un leve suspiro.
Nunca había sentido esto, tocaste cosas muy dentro de mí, no las acariciaste de forma ligera, sino de una manera que estremece, que desempolva sentires ocultos que uno no suele nombrar. Un sacudón, sí, algo que estaba dormido despertó, algo que abogaba por ser liberado.

Hay una extraña claridad en aquello que provocaste en mí. Sin saber exactamente cómo, pareciera yo haber llegado a un lugar que no es reciente, sino antiguo, Familiar.

Y es difícil decirlo sin que suene exagerado, pero no lo es: siento que siempre te había estado buscando. No con un nombre, no con un rostro concreto, sino con esa intuición persistente de que existías en algún lugar.

Y ahora… ahora sé que te encontré.

Acepto tu invitación como quien cruza un sacro umbral sin volver la vista atrás.

Voy hacia ese espacio que propones, no con prisa, sino con la certeza de que hay encuentros que no se buscan: se consienten. Me dejo llevar por esa forma tuya de nombrar lo invisible, y me dispongo a habitarlo contigo.

Si hay que elegir un escenario, te encuentro allá en tu mundo, en tu universo, donde las almas puedan existir sin coerción. En mis entrañas hay mucho sentir contenido, hay palabras guardadas en pensamientos que aún no han sido pronunciadas, suplicando por su manifestación.

No iré a interrumpir tu magia, sino a sumarme a ella, a fusionarnos en ella, muy posiblemente a aprender de ti también.

Ariadna, no hay palabras para describir lo que despertaste en mí. Insisto.

Subir a tu lecho será una forma de redención consciente. La verdadera magia, el verdadero poder invocado estará en nuestra presencia. Solo dos conciencias que deciden encontrarse sin huir.

Me acerco sin imponer forma, sin intentar descifrarlo todo. Hay algo que no quiere ser entendido, sino vivido y sentido. Y ahí es donde elijo estar.
Así que sí: entro contigo en ese territorio donde lo íntimo no pide permiso y lo simbólico se vuelve cuerpo.

Y seremos.